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Blog/Ahorro

Calefacción de gas o eléctrica: ¿qué sale más barato este invierno?

··7 min
Mano girando la llave termostática de un radiador blanco de calefacción.
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Bajan las temperaturas y con ellas llega la eterna pregunta: ¿cómo mantengo una buena temperatura en casa sin que la factura me deje helado? Hoy tenemos muchas opciones de climatización, pero casi todas se resumen en una gran decisión: calefacción por gas o eléctrica.

Si solo miras el precio de la energía, la calefacción de gas natural sigue siendo más barata que la eléctrica: con los precios de septiembre de 2026, un kWh de calor cuesta unos 0,05 € con gas frente a unos 0,23 € con radiadores eléctricos, casi cinco veces más. Pero la respuesta final depende de tu vivienda, de cuánto uses la calefacción y, sobre todo, de lo bien aislada que esté tu casa.

En VICO sabemos que es una de las dudas que más se repiten en cuanto llega el frío, por lo que hemos preparado esta guía con los números reales de cada opción y las claves para elegir la que mejor encaja contigo.

¿Qué es más barato, gas o electricidad para calefacción?

Si te preguntas qué es más barato, la calefacción de gas o la eléctrica, la clave no está solo en el precio del kWh, sino en cuánto calor te da cada kWh. Es lo que se llama rendimiento: una caldera de condensación aprovecha algo más del 100 % de la energía, un radiador eléctrico convierte el 100 % en calor y una bomba de calor puede superar el 300 %, porque aprovecha el calor del aire exterior.

Con esos datos, así queda la comparativa de las tres opciones más habituales:

Sistema

Precio de la energía

Rendimiento

Coste del kWh de calor

Instalación

Mantenimiento

Caldera de gas natural

0,0504 €/kWh

(TUR RL.2)

105 %

0,048 €

Inversión elevada si no hay caldera ni radiadores

Inspección periódica obligatoria

Radiadores eléctricos

0,2317 €/kWh

(media PVPC)

100 %

0,232 €

La más sencilla y económica

Prácticamente ninguno

Bomba de calor (aerotermia)

0,2317 €/kWh

(media PVPC)

Más del 300 %

Unos 0,077 € o menos

(estimación)

Muy elevada, similar o superior a la de gas

Revisión de filtros y unidad exterior

Si miramos solamente el precio, el gas natural sigue siendo una de las opciones más baratas del mercado, a pesar de las subidas de los últimos años: con radiadores eléctricos, el kWh de calor sale unas 4,8 veces más caro. Además, es la opción más recomendada para hogares con un consumo térmico alto, sobre todo si ya cuentan con caldera y radiadores instalados.

Eso sí, al gas hay que sumarle su término fijo: en la tarifa RL.2, la habitual cuando se usa para calefacción, son unos 8,17 € al mes, cerca de 98 € al año aunque no lo uses.

Por otro lado, la electricidad ya no se queda solo en la calefacción: hoy se usa para prácticamente todo lo que antes necesitaba gas, desde la cocina de inducción hasta el termo de agua caliente o la bomba de calor. Y con un sistema eficiente como la aerotermia, la diferencia con el gas se reduce mucho.

¿Qué factores deciden entre calefacción eléctrica o gas natural?

No hay una fórmula exacta para elegir entre calefacción eléctrica o gas natural. Influyen muchos factores, y lo que pocas veces se cuenta es que buena parte de la respuesta depende de lo bien aislada que esté tu vivienda. Aun así, te dejamos una lista de los que más pesan:

  • Aislamiento de la vivienda: es el factor que más cambia la factura. Una casa con buenas ventanas y paredes aisladas necesita mucho menos calor, y con poca demanda la diferencia de precio entre gas y electricidad pierde importancia. En una casa que pierde calor, en cambio, el sistema más barato por kWh marca la diferencia.
  • Tamaño de la casa: en viviendas de menos de 80 m² los radiadores eléctricos pueden ser viables. A partir de ahí, el gas natural suele salir más rentable, y la aerotermia ofrece el mayor ahorro a largo plazo.
  • Cuánto usas la calefacción: una vivienda con radiadores eléctricos consume de media entre 4.000 y 8.000 kWh al año, y una con gas, entre 6.000 y 12.000 kWh térmicos. Cuantas más horas la tengas encendida, más pesa el precio del kWh.
  • El clima de tu zona: en zonas frías el gas aporta potencia y fiabilidad; en climas templados, la electricidad gana en flexibilidad.
  • La instalación que ya tienes: si tu casa ya cuenta con caldera y radiadores de agua, el gas parte con ventaja. Si no hay gas, habría que sumar la obra, el alta y el término fijo, tal como explicamos en nuestro artículo sobre cuánto cuesta dar de alta el gas natural.
  • La potencia de los equipos eléctricos: un radiador de 2.000 W consume el doble que uno de 1.000 W. Elegir bien la potencia y programarlos evita sustos en la factura.

¿Cuándo conviene la calefacción de gas y cuándo la eléctrica?

Con todos estos factores sobre la mesa, la respuesta a si te conviene más la calefacción de gas o eléctrica cambia según tu caso. Para que lo veas de un vistazo, te dejamos esta tabla orientativa:

Tu situación

Opción que suele salir más a cuenta

Por qué

Casa grande, clima frío y calefacción muchas horas

Gas natural

El kWh de calor es mucho más barato y compensa el término fijo

Ya tienes caldera y radiadores de agua

Gas natural

No necesitas inversión inicial

Piso pequeño y bien aislado

Eléctrica

Poca demanda de calor y sin término fijo de gas

Segunda residencia o uso puntual

Radiadores eléctricos

Instalación sencilla y sin mantenimiento

Vivienda nueva o reforma integral

Aerotermia

Mayor eficiencia y ahorro a largo plazo, con más inversión

Tienes placas solares

Eléctrica (mejor con bomba de calor)

Aprovechas tu propia energía

¿Qué es la calefacción por aerotermia y cuándo compensa?

La calefacción por aerotermia funciona con una bomba de calor que extrae energía del aire exterior, incluso en invierno, y la transforma en calor para la casa y el agua caliente. Por eso es tan eficiente: por cada kWh de electricidad que consume puede aportar más de 3 kWh de calor, y puede gastar hasta un 70 % menos que un sistema eléctrico convencional.

Estas son sus principales ventajas e inconvenientes:

  • Eficiencia muy alta: con rendimientos superiores al 300 %, es la opción eléctrica que menos consume para dar el mismo calor.
  • Un solo sistema para todo: sirve para calefacción y agua caliente sanitaria, y en muchos casos también para refrigerar en verano.
  • Sin gas en casa: te ahorras el término fijo del gas y la inspección periódica de la caldera. Su mantenimiento se limita a revisar filtros y la unidad exterior.
  • Inversión inicial elevada: es la instalación más cara de las tres, comparable o superior a la de gas, aunque existen subvenciones que pueden reducir el coste.
  • Depende del clima y del equipo: su rendimiento baja con temperaturas exteriores muy frías, por lo que conviene elegir un equipo adecuado para tu zona.

La aerotermia compensa sobre todo en viviendas nuevas, reformas integrales y casas con placas solares, donde puedes alimentar la bomba de calor con tu propia energía.

¿Merece la pena cambiar la calefacción eléctrica a gas?

Si estás pensando en cambiar la calefacción eléctrica a gas, haz números antes de decidir. El cambio solo compensa si el ahorro anual en la factura cubre la inversión en un plazo razonable para ti. Ten en cuenta estos puntos:

  • La inversión inicial: caldera, circuito de radiadores y, si el edificio no tiene gas, la acometida. El coste varía mucho según la vivienda y la obra necesaria, así que pide presupuesto a un instalador autorizado.
  • El término fijo del gas: si no tenías gas, lo pagarás entero. Si ya lo usabas solo para cocinar o para el agua caliente (tarifa RL.1), al añadir la calefacción pasarás a RL.2, con unos 4,34 € más al mes.
  • El mantenimiento: la caldera necesita una inspección periódica obligatoria, como te contamos en nuestro artículo sobre cuánto cuesta la revisión del gas.
  • El ahorro en la luz: al retirar los radiadores eléctricos, podrás bajar la potencia contratada y pagar menos de término fijo en la factura de la luz.

¿Se puede cambiar la caldera de gas por eléctrica?

Sí, se puede cambiar la caldera de gas por eléctrica, y cada vez más hogares lo hacen para electrificar toda la vivienda. Las dos alternativas más habituales son:

  • Radiadores o emisores eléctricos: la opción más sencilla y barata de instalar, pero la más cara de usar, porque el kWh de calor cuesta casi cinco veces más que con gas.
  • Bomba de calor o aerotermia: la opción más eficiente. En algunos casos se pueden aprovechar los radiadores de agua existentes, aunque es un punto que debe valorar el instalador.

Antes de dar el paso, revisa también la potencia contratada de la luz: con la calefacción eléctrica es probable que necesites subirla. A cambio, al dar de baja el gas dejarás de pagar su término fijo, unos 98 € al año en la tarifa RL.2, y la inspección periódica de la caldera.

¿Cuánto cuesta poner calefacción en una casa?

Saber cuánto cuesta poner calefacción en una casa depende sobre todo del sistema que elijas y de la instalación que ya tengas. De menor a mayor inversión, estas son las opciones:

Sistema

Inversión inicial

Qué incluye

Radiadores eléctricos

La más baja

Los emisores y, si hace falta, subir la potencia contratada

Calefacción de gas natural

Elevada

Caldera, circuito de radiadores y, si no hay gas, acometida y alta del suministro

Aerotermia

La más alta

Bomba de calor, unidad interior y emisores adecuados; puede tener subvenciones

El precio final varía mucho según los metros de la vivienda, el número de estancias, la obra necesaria y el instalador, así que lo más recomendable es pedir varios presupuestos. Si optas por el gas y tu casa no tiene suministro, ten en cuenta también el coste del alta, que detallamos en nuestro artículo sobre cuánto cuesta dar de alta el gas natural.

Preguntas frecuentes sobre calefacción de gas o eléctrica

FAQ
  • En consumo puede acercarse mucho. Con un rendimiento superior al 300 %, el kWh de calor de una bomba de calor cuesta una fracción de lo que cuesta con radiadores eléctricos, aunque con los precios actuales el gas sigue siendo algo más barato: unos 0,05 € frente a unos 0,08 €. Eso sí, la inversión inicial es muy elevada, por lo que suele compensar en viviendas nuevas, reformas integrales o casas con placas solares.

  • A igualdad de calor, los dos consumen una cantidad de energía parecida, porque sus rendimientos son similares, del 100 % y del 105 %. La diferencia está en el precio: el kWh de gas es mucho más barato que el de la luz, por eso la calefacción de gas suele salir más a cuenta.

  • Mucho más de lo que parece. Una vivienda mal aislada pierde calor por ventanas, puertas y paredes, y obliga a tener la calefacción encendida más horas, sea de gas o eléctrica. Mejorar el aislamiento suele ser la forma más eficaz de reducir la factura, independientemente del sistema que uses.

Lorena Giménez

── Escrito por

Lorena Giménez

Equipo de Calidad

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